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Claustro

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Transcripción de audio

Nos encontramos en el claustro más antiguo del conjunto de San Fermo. En la pavimentación, notamos varias lápidas sepulcrales con blasones heráldicos, con los que se conectan fragmentos de pinturas murales. Todo ello da fe de que, a principios del siglo XIV, en el conjunto era común efectuar enterramientos.

En el rincón que conduce a la iglesia inferior, se halla un singular testimonio sepulcral: la lápida de la tumba de Omobono, filósofo y médico, que está representado con las vestiduras académicas mientras compara dos textos. Debajo de la escalera, el monumento fúnebre de Antonio Pelacani, médico y filosofo, coetáneo de Dante, con quien coincidía en el mismo ambiente cultural veronés. El bajorrelieve de mármol nos presenta a Pelacani con su ropaje de profesor, mientras imparte una lección a cuatro discípulos. Estos tienen los libros abiertos sobre los pupitres. Cerca de la verja por donde se sale del claustro, a la derecha, hay dos sarcófagos que se han restaurado recientemente: uno pertenece a la familia Della Torre, mientras que el otro es de la familia Bevilacqua Lazise. Este último procede de la iglesia superior, donde en otros tiempos había una capilla homónima que contenía el lienzo Bevilacqua Lazise de Paolo Veronese, que hoy se conserva en el Museo de Castelvecchio.