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La iglesia inferior

La iglesia inferior

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La iglesia inferior

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Transcripción de audio

Tras bajar los dos tramos de escalera, ante nuestros ojos se abren las puertas de un mundo antiguo, que descansa contra pilares decorados con frescos. De intercolumnio en intercolumnio, nos van narrando una historia milenaria, que es capaz de asombrar a cada paso.

Esta iglesia continúa conservando un estilo románico puro e intacto, a pesar de la erosión de los siglos. La planta de cruz latina posee tres ábsides en los que rematan las tres naves. El espacio se distribuye por medio de dos hileras de soportes alternados; a saber: pilares cruciformes, pilares de basa cuadrada y pilarcillos mucho más finos en la nave central. El río Adigio se desbordó muchas veces a lo largo de los siglos. Y, en 1757, la iglesia inferior quedó completamente inundada, pero nadie achicó el agua durante 200 años, hasta 1946. Entre tanto, las reliquias de los santos Fermo y Rústico se pusieron a salvo, trasladándolas al altar de la iglesia superior. En la actualidad, de la estructura benedictina original quedan las bóvedas por arista, la parte del sistema de escaleras y ventanas y el aparato decorativo, que constituye uno de los más antiguos testimonios de la pintura románica veronesa. Este espacio, con su historia milenaria, da fe del paso del testigo entre dos de las órdenes religiosas más importantes de la Edad Media: los benedictinos y los franciscanos. Dicho traspaso se realizó solemnemente, como demuestra uno de los más antiguos retratos de San Francisco que se conservan en la historia del arte. La imagen del santo se encuentra en la cara derecha del primer pilar central, adyacente a las escaleras de la entrada.