
Introducción
Introducción
Transcripción de audio
¡Le damos la bienvenida a la iglesia de San Fermo! Gracia a su aportación, es posible abrir, proteger y rehabilitar periódicamente estos espacios extraordinarios para legárselos a las generaciones futuras.
Comenzaremos nuestra visita dirigiéndonos hacia la izquierda, en dirección a la iglesia inferior. En el año 304 d. C., Fermo y Rústico – dos jóvenes que se habían convertido al cristianismo – fueron decapitados por orden del emperador que, en aquel entonces, había desencadenado una dura campaña de persecución contra los cristianos. Estamos en la década anterior al edicto de Constantino, que promulgará la libertad de profesar cualquier religión en todo el Imperio Romano. No muy lejos de la costa del río, en el siglo V o VI, se edificó una iglesia donde se enterraron los restos de ambos jóvenes, que en las siguientes centurias serían robados. Más tarde, el obispo Annone los encontró en Istria y, para recuperarlos, tuvo que pagar su peso en oro. Así, volvió a llevarlos a Verona. Antes de bajar a la iglesia inferior, detengámonos frente a las tres maquetas de madera que ilustran cómo fue evolucionando este conjunto extraordinario. Los monjes benedictinos, a quienes se encomendó la custodia de las reliquias de Fermo y Rústico, fundaron un monasterio en este lugar. En 1065, se pusieron en marcha las obras de rehabilitación de la iglesia, pues las repetidas riadas del río Adigio habían elevado el nivel del pueblo circundante, a la vez que enterraron la iglesia primitiva. El edificio paleocristiano original se demolió para dar cabida a dos iglesias románicas, que se comunicaban entre sí por medio de un sistema de escaleras interiores. En 1261, los benedictinos fueron reemplazados por los frailes franciscanos, quienes transformaron la iglesia superior en una iglesia gótica con una única nave alargada, otorgándole el aspecto que se ha conservado hasta el presente. Desde la ventana es posible ver un segundo claustro que, en otras épocas, formaba parte del conjunto de San Fermo. Después de la revolución francesa, cuando se suprimieron las órdenes religiosas, se convirtió en propiedad municipal. Antes de bajar, en la pared podrá apreciar una reproducción fotográfica del portal de bronce que actualmente decora la fachada. Es una obra moderna de Luciano Minguzzi, con escenas del martirio de los santos Fermo y Rústico y de la recuperación de sus reliquias: al final de la visita podrá admirarlo de cerca. Ahora sí, bajemos a la parte más antigua del conjunto.


